¿Lucir como una princesa, recuperar la estética marinera o apostar por un look más casual? Los trajes de comunión y ceremonia para niñas y niños sorprenden hoy por la variedad y originalidad de sus estilos. Esta celebración cristiana, pese a su carácter solemne y religioso, concede libertad a los comulgantes para engalanarse como deseen, siempre que guarden el decoro y respeten las normas particulares de cada parroquia.
De todos los estilos, el más buscado entre las comulgantes femeninas es el de corte princesa, así denominado en tributo a su impulsora, la reina Victoria de Inglaterra. Son vestidos clásicos y voluminosos, confeccionados en organza, tul bordado y otras telas nobles. Se adornan con fajines anchos, cancán y diademas, a imagen y semejanza de las princesas del mundo de Disney, referente indiscutible para el público infantil.
Para ellos, en cambio, los trajes de marinero y almirante continúan siendo una tendencia dominante. Su capacidad para ilusionar a las nuevas generaciones y la carga tradicional de esta propuesta justifica su éxito. Esta indumentaria se caracteriza por el uso de casacas, levitas, galones y otras prendas y accesorios relacionados con el uniforme naval. Los colores blanco, azul celeste y azul marino marcan la paleta cromática en este estilo.
Por su parte, la estética boho-chic se lleva mucho en las primeras comuniones de hoy. Lo sofisticado y lo casual se dan la mano en este estilo, que emplea telas ligeras con caída natural, mangas vaporosas, coronas de flores y otros detalles románticos.
Pero es una realidad que los tiempos cambian. Cada vez son más los comulgantes que prefieren los trajes y vestidos minimalistas. La americana, el pantalón chino, las camisas de cuello mao y otras prendas modernas aportan limpieza y sencillez al look elegido para recibir la Eucaristía, sin la ornamentación recargada de otra época.